El Papa Francisco desarrolló la homilía de la Misa de la mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta –en la fiesta de San Vicente de Paúl– sobre la primera lectura que cuenta la historia de Job, quien vivía una gran “desolación espiritual” y “había perdido todo”, y ofreció algunos consejos para todo aquel que se siente triste y deprimido.
“La desolación espiritual es algo que nos sucede a todos nosotros: puede ser más fuerte, más débil, pero es un estado del alma oscuro, sin esperanza, cauteloso, que hace no tener ganas de vivir, sin ver el final del túnel, con mucha agitación en el corazón y también en los pensamientos”.
Pero también, “la desolación espiritual nos hace sentir como si tuviésemos el alma dura: falla, falla y no se quiere vivir: ‘¡Es mejor morir’!, añadió el Papa.
Esto mismo es lo que le ocurre a Job, “mejor morir que vivir así”. “Tenemos que entender cuándo nuestro espíritu se encuentra en este estado de tristeza grande, con el que casi no se puede respirar: a todos nos pasa esto. Fuerte o no fuerte, pero a todos nos sucede. Hay que entender qué pasa en nuestro corazón”, aconsejó.
Francisco invitó entonces a preguntarse las razones de esta situación. “Qué debemos hacer cuando vivimos estos momentos oscuros, por una tragedia familiar, una enfermedad, o cualquier cosa que nos lleva a estar hacia abajo”. Quizás –continuó– alguno piensa “tomar una pastilla para dormir”  y huir “de los acontecimientos”, o “tomar dos, tres, cuatro copas de alcohol”. Pero esto “no ayuda”, aseguró el Papa.